VISITA AL AYUNTAMIENTO Y AL MUSEO DE NAVARRA
Xabi Luque y yo caminábamos con prisa hacia el Museo de Navarra. Llegábamos tarde y sin pensarlo dos veces abrimos la puerta del Museo de Navarra. Le avisé al portero del museo que nuestra visita estaba ya organizaba y que veníamos con un grupos e la Universidad de Navarra. El guardia de seguridad me decía que no sabía de qué estábamos hablando y yo con mi carisma espontánea me reía al tiempo que le preguntaba si me estaba ‘’vacilando’’. Al escuchar su rotundo no, Xabi y yo salimos del museo y recordamos que habíamos quedado en el Ayuntamiento y no donde nos encontrábamos. Ambos colorados de la vergüenza nos dirigimos hacía apresurados. Vimos a nuestros compañeros sacando fotografías y de inmediato sacamos nuestras cámaras.
Tuvimos poco tiempo para sacar las fotos desde dentro del hall del Ayuntamiento y salimos a capturar la mítica fachada del Ayuntamiento. Siempre que la miro recuerdo el día del Chupinazo en San Fermín, y seguido siempre miro la plaza pensando en lo pequeña que es y lo difícil que me resulta aceptar los cientos de personas que entran en un espacio tan reducido.
Una niña bailando en medio de la plaza hacían ver lo especial que es esta ciudad. Pequeños detalles que hacen a uno gritar por dentro: ¡Qué bonita eres Pamplona! Y es que muchas veces parece difícil recordarlo: el mal tiempo, el cielo siempre oscuro y la lluvia fría… Y es que los pamplonicas somos muy nuestros.
Una vez terminada la primera parte de la tarde que era fotografiar el Ayuntamiento, nos fuimos al Museo de Navarra. Allí se nos mostró un lugar escondido de Pamplona, yo llamo así a los lugares en los que puedes estar solo, con tus pensamientos, sin que nadie te moleste. Un lugar abierto al que vas cuando necesitas respirar y ese era la terraza del Museo.
Confieso que a mi los museos me gustan bastante y mi favorito siempre será el museo del artista Dalí. Los artistas locos siempre han sido mis favoritos, y no es que sean pocos. El arte me parece lo que más nos puede acercar a otras épocas, es una forma de pensar que todo lo que hemos estudiado, leído, aprendido, no se queda en las palabras de aquel profesor que me contaba la historia de Napoleón, sino que en el arte se ve reflejada la verdad del pasado. Es gracias a estas obras que siento que todo eso es cierto, soy así, tengo que verlo para creerlo.

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